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26.12.07

La dispersión penitenciaria se cobra la vida de Natividad Junko

Después de pasar casi tres días debatiéndose entre la vida y la muerte en el hospital alavés de Txagorritxu, la suegra del preso político Unai González, Natividad Junko, falleció a primera hora de la tarde de ayer. Los padres, la compañera sentimental y la suegra de González sufrieron un aparatoso accidente de tráfico el sábado, cuando se dirigían a visitarlo a la cárcel de Teruel.

La política de dispersión que aplica el Gobierno español a los prisioneros políticos vascos ha sumado una nueva muerte, elevando a diecisiete el total de fallecidos hasta la fecha. La suegra del preso gasteiztarra Unai González, Natividad Junko, murió ayer en el hospital alavés de Txagorritxu como consecuencia de las graves heridas ocasionadas en el accidente de tráfico que padecieron en Alfaro cuando se dirigían a la cárcel de Teruel a visitarle.

Escasas horas después de que el movimiento pro amnistía, en compañía de la madre y el padre del preso, compareciera en la capital alavesa para alarmar sobre el estado de máxima gravedad que atravesaba la suegra de Unai González en el hospital de Txagorritxu, el corazón de Natividad Junko dejó de latir, después de pasar casi tres días luchando por su vida.

Comparecencia de urgencia
En la comparecencia de urgencia llevada a cabo por el movimiento pro amnistía se informó de que Junko se debatía entre la vida y la muerte. Añadieron, además, que en el escaso margen que había de que, a tenor de los informes médicos, sobreviviera, lo más probable sería que «quedase como un vegetal».

A primera hora de la tarde Natividad Junko fallecía en el Hospital de Txagorritxu.

Su hija, y compañera sentimental del preso político gasteiztarra, recibió el domingo el alta hospitalaria. Aunque el padre y la madre de González -eran cuatro los familiares que se dirigían en el mismo vehículo a Teruel- no habían obtenido el alta, abandonaron el hospital el sábado para mantener una visita con su hijo en la cárcel de Teruel.

Tras confirmarse el fatal desenlace, Askatasuna tildó de «asesinos» a los que en su día impulsaron «esta dispersión política que busca muertes». Aunque en ese momento Natividad Junko aún se debatía entre la vida y la muerte, la gravedad de la situación llevó al organismo antirrepresivo a encender todas las alarmas.

«No es ni un suceso casual ni algo normal, sino que es la consecuencia de la aplicación de una política de dispersión que busca este tipo de resultados. Una política perfectamente planificada, activada por el PSOE y por el PNV, en la que el Estado francés lleva ahondando desde hace años, que nos ha traído consecuencias muy graves y que se mantiene en vigor por su voluntad política», denunció el representante de Askatasuna Xabin Juaristi en Gasteiz.

«Una muerte planificada»
Como conclusión, Askatasuna resaltó que es evidente que el accidente y esta nueva muerte «tienen responsables políticos», al entender que ha sido una muerte «planificada». «Premeditada», ya que para el organismo antirrepresivo es lo que busca y pretende lograr la aplicación de la política de dispersión penitenciaria. Por lo tanto, sentenció que «los impulsores de esta política que busca la muerte son unos asesinos».

Ahondando en la gravedad de las consecuencias de esta estrategia del Estado, censuró que su diseño y aplicación está construido para perseguir unos fines políticos concretos. «Los gobiernos y partidos que dicen ser demócratas y contrarios a la violencia emplean la violencia para lograr réditos políticos», insistió.

Exigencias a las autoridades
Aunque en primera instancia la aplicación de la dispersión afecta, de forma directa, a familiares y allegados de los prisioneros políticos vascos, Askatasuna hizo hincapié en que la dimensión de sus consecuencias perjudican y repercuten a todo el país. Una política que afecta a toda Euskal Herria «porque su última finalidad es la de condicionar el futuro político del país».

Por todo ello, Askatasuna exige compromisos concretos y tangibles a las formaciones políticas vascas para eliminar la aplicación de la política carcelaria. Entiende que es «muy cómodo» opinar en contra de la dispersión, máxime cuando la mayoría social de Euskal Herria la rechaza frontalmente. Sin embargo, entiende que compete a los representantes de la sociedad, a las formaciones políticas y a las instituciones el adoptar compromisos reales y efectivos contra la dispersión penitenciaria. Y exige, además, la derogación inmediata de la política de dispersión, ya que «cada segundo que pasa con la dispersión en vigor, puede haber una nueva muerte».

Askatasuna también invitó a ciudadanas y ciudadanos a que se conviertan en «agentes activos» contra la dispersión. Una llamada que tuvo su respuesta ayer mismo. En Ondarroa fueron 110 las personas que denunciaron la muerte de Natividad Junko; en Pasai Donibane, 60; en Oñati, 50; fueron 500 en el barrio bilbaino de Santutxu; 200 en Donostia, y 100 en Etxarri-Aranatz.

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